Un cálculo rápido antes que nada: por debajo de cuatro o cinco piezas al mes, un editor freelance sale mejor que una agencia de edición de vídeo. El mismo resultado en pantalla, un solo interlocutor en vez de tres, y un primer corte en 5 a 7 días laborables. La agencia se justifica cuando hay que sacar varias piezas en paralelo contra una fecha cerrada. Y contratar en plantilla solo sale a cuenta si publicas casi a diario durante todo el año.
Si ya lo tienes decidido y solo buscas quién termine tu material, la página de edición de vídeo detalla qué entrego y en qué plazos, y puedes contarme tu caso. Si todavía estás comparando, sigue leyendo: lo que encarece un montaje casi nunca es la tarifa, es lo que ocurre entre la versión 1 y la versión 3.
¿Qué diferencia hay entre un editor freelance y una agencia de edición de vídeo?
La diferencia no está en las herramientas. Los tres modelos trabajan con el mismo Premiere, el mismo DaVinci Resolve y los mismos códecs. Está en tres puntos: quién toma las decisiones de montaje, cuánta gente hay entre tú y esa persona, y qué ocurre cuando el calendario se tuerce.
En una agencia, quien te atiende rara vez es quien edita. Tu comentario pasa por una cuenta, llega al editor ya traducido y vuelve convertido en una versión que a veces responde a otra cosa. Con un freelance ese recorrido desaparece: hablas con la persona que tiene la timeline delante. A cambio, un freelance no se desdobla. Si tu proyecto cae en su semana llena, esperas.
El editor freelance: un interlocutor y ninguna traducción
Es la opción por defecto para vídeo corporativo, entrevistas, casos de cliente, recaps de evento y contenido para redes. Con un brief decente, un editor con oficio entrega la misma pieza que un estudio, y suele entregarla antes: no hay reuniones internas entre tu comentario y la modificación.
Lo que ganas es continuidad de criterio, el mismo ojo desde el primer visionado hasta el máster. Lo que pierdes es capacidad: una pieza compleja a la vez, dos si son cortas, y las semanas de septiembre y diciembre reservadas con meses de antelación.
Queda la dependencia, que es el riesgo real del modelo. Se cubre con una línea en el encargo: al entregar, pide el proyecto completo, es decir el archivo de Premiere o Resolve, la media ordenada, las LUT y los archivos de subtítulos. Cualquier editor serio te lo da sin discutir. Si pone pegas, acabas de aprender algo útil sobre él.
Si tu duda incluye también el rodaje y no solo la postproducción, la comparé en detalle aquí: productora audiovisual o videógrafo freelance.
La agencia: capacidad en paralelo, y un editor que no eliges
Una agencia de edición de vídeo tiene sentido cuando hay ocho piezas para la misma feria y una fecha que no se mueve, cuando necesitas garantía de continuidad si alguien se pone enfermo, o cuando tu departamento de compras exige contratar con una empresa con estructura detrás. Ese sobrecoste paga precisamente eso: alguien coordina, alguien revisa, alguien responde si el editor falla.
Dos preguntas antes de firmar. ¿Quién editará exactamente, plantilla o subcontrata? Muchas agencias encargan el trabajo a los mismos freelance que podrías contratar en directo, lo cual no tiene nada de escandaloso pero cambia el precio. Y luego: ¿puedo ver dos o tres piezas del editor asignado, no el reel de la agencia? Un reel es el mejor trabajo de veinte personas distintas.
Contratar en plantilla: a partir de qué ritmo sale a cuenta
El cálculo no es sueldo contra factura. A la nómina hay que sumarle el equipo, las licencias, el almacenamiento con copia de seguridad y el tiempo de quien tendrá que dirigir ese trabajo cada semana. Sobre todo, hay que sumarle los meses flojos: un editor interno cobra igual en agosto.
El puesto se amortiza con varias piezas por semana durante todo el año y formatos repetibles: cápsulas de producto, formación interna, contenido social con plantilla fija. En cuanto la producción es irregular, la plantilla pasa a ser el modelo más caro de los tres.
Hay además un efecto que veo a menudo. Un editor que lleva dos años con la misma marca deja de discutir el brief: conoce demasiado bien el producto y da por evidente lo que el espectador no sabe. Encargar fuera de vez en cuando compra una mirada que todavía no se ha acostumbrado a ti.

Lo que tienes que entregar para no pagar la edición dos veces
Aquí se pierde el dinero, no en la tarifa. Cada elemento que falta se convierte en una ronda extra:
- Todo el material, sin preseleccionar. Una selección hecha por alguien que no monta suele descartar justo el plano que servía de transición.
- El sonido aparte si grabaste con grabadora o petaca, y una palmada al principio de cada toma para poder sincronizar.
- Un brief de una página: para quién es la pieza, dónde se publica, cuánto debe durar y qué frase tiene que recordar quien la vea.
- La marca en condiciones: logo vectorial, tipografías, códigos de color. Un logo sacado de la web en JPG obliga a rehacerlo.
- La música, con licencia comprada o con presupuesto para comprarla. Una pieza montada sobre un tema que luego no puedes usar se remonta entera.
- Los formatos de salida: 16:9, vertical, cuadrado, con subtítulos o sin ellos, y en qué idiomas.
Yo recibo el material por WeTransfer Pro, Frame.io Camera to Cloud, Google Drive o disco duro, en cualquier códec habitual (ProRes, H.264, H.265, Raw). El canal da igual. Que llegue completo, no.
Plazos y rondas: lo que se pacta antes de empezar
Los plazos con los que trabajo: pieza corta de 3 a 5 días laborables, pieza media de 7 a 10, documental de 2 a 6 semanas. Ese contador arranca el día que llega el material completo, no el día que se firma el presupuesto.
Dos rondas de revisión cubren prácticamente todo si se usan bien. Los comentarios van sobre la timeline, en Frame.io, con el código de tiempo delante: “en 00:42 la frase se corta” se puede trabajar, “no me convence el arranque” no.
Y el consejo que más dinero ahorra no tiene nada de técnico: reúne los comentarios de todas las personas que deben opinar antes de mandarlos. Tres responsables comentando en tres momentos distintos generan tres rondas donde debería haber una. Esa es la factura que nadie tenía prevista.
Cómo lo hago yo
Edito yo, sin cadena de subcontratación detrás. Montaje, color en DaVinci Resolve, mezcla de sonido y versiones para redes: la misma persona de principio a fin, en remoto con empresas de Valencia, Madrid y Francia. He terminado piezas para marcas como Castorama, Ponant, L’Oréal o Intrasense, con el mismo criterio en todas: un ritmo que no se afloja y un archivo listo para publicar.
También ruedo, y eso cambia el montaje más de lo que parece. Cuando has estado en la sala sabes por qué existe ese plano, qué pasó justo antes de la buena frase y qué se puede rescatar de una toma que parecía fallida.
¿Tienes material parado esperando a alguien que lo termine? Escríbeme y lo miramos. Con ver los rushes y saber para qué es, en media hora te digo qué se puede sacar de ahí.